Sistema afectivo, déficit de atención y funciones ejecutivas

Sistema afectivo, déficit de atención y funciones ejecutivas

El artículo sobre el sistema afectivo, déficit de atención y funciones ejecutivas explica el impacto del sistema afectivo sobre las funciones ejecutivas.

El sistema afectivo

Nuestro cerebro funciona como un gran sistema que alberga a otros. Dentro de los sistemas con los que nos desarrollamos está el sistema afectivo que es donde encontramos nuestro sentido de vida.

El cerebro es el encargado de este proceso es el hemisferio frontal. Un niño que presenta déficit de atención muestra una disfuncionalidad en esta área cerebral por ser el hemisferio donde se desarrollan las funciones ejecutivas.

Qué son las funciones ejecutivads

Las funciones ejecutivas son como el director de orquesta del cerebro, pues son las encargadas de convertir los pensamientos en acciones. En este sentido, abarcan la planeación, la organización y la ejecución de actividades.

Los niños con déficit de atención presentan disfuncionalidad en las funciones ejecutivas; por lo tanto, pueden presentar problemas en el ámbito de la autoadministración. Por eso, les cuesta planear, organizar y ejecutar con asertividad.

Las dificultades de autoadministración y planeación se observan en cualquier actividad de la cotidianidad, en las que se involucre planear, organizar y ejecutar, es decir, en prácticamente todos los aspectos de la vida. Veamos algunos ejemplos.

La planeación

Un niño con déficit de atención presenta problemas de planeación que se evidencian en aspectos como:

  • Planeación de tiempo. Como no pueden planear este aspecto, pueden dedicarle mucho tiempo al juego y olvidar los deberes principales. Cuando caen en cuenta se le ha hecho tarde para realizar las actividades programadas. Un caso muy frecuente y de graves consecuencias de la planeación de tiempo se observa al momento de presentar una evaluación. En estos casos es frecuente que contesten el primer punto, pierdan tiempo en cualquier cosa y cumplido el plazo no alcancen a responder los otros puntos.
  • Planeación de responsabilidades. Estos niños tienen problemas en la organización de toda actividad diaria. Por ejemplo, si tienen varias tareas no pueden priorizarlas, ni jerarquizar para identificar cuál tarea es más importante o a cuál deben dedicarle más tiempo para hacerla de primer lugar.

La organización

  • Discursos desordenados. Frente una explicación o cuando hablan, no pueden organizar su discurso y empiezan a hablar de un tema, luego se saltan a otro y luego a otro, sin mayor relación con el tema inicial.
  • Organización del entorno. Las dificultades autoadministrativas impiden que puedan organizar lo que está a su alrededor. Por ejemplo, cuando se sienta hacer tareas, no tiene en cuenta qué materiales requieren. Por eso, se paran con frecuencia a buscar un material diferente en cada interrupción: el lápiz, el borrador, el cuaderno, etc. Por la misma razón, su cuarto permanece muy desordenado. Esto significa que la ejecución de su actuar es disfuncional.
  • Organización del dinero. No pueden organizar el dinero que se les da. Lo más probable es que lo gasten todo en un solo impulso.

La función ejecutiva

  • Seguimiento de instrucciones. Tiene grandes dificultades para llevar con claridad la secuencia de pasos. Por esta razón, en muchas ocasiones no pueden hacer las tareas escolares.
  • Toma de decisiones. El inconveniente que tienen para jerarquizar y priorizar se traslada a la dificultad para la toma de decisiones, generando grandes inconsistencias y cambios de parecer.
  • Postergar. Se les dificulta empezar a hacer una tarea, una actividad, una responsabilidad. Esto lleva a que exista una relación con los adultos donde hay mucha instigación e insistencia con órdenes insistentes. Ejemplo, la mamá que repite hasta diez veces que empiece a realizar las tareas o cualquier responsabilidad (arreglar el cuarto, recoger el desorden, guardar los útiles, alistar la maleta, etc.).
  • Motivación. Presentan serios problemas de motivación. En general, no sienten ni demuestran entusiasmo para realizar quehaceres que exijan esfuerzo mental sostenido y que no sean gratificantes. Sin embargo, tienen una alta motivación por actividades en las que sientan satisfacción inmediata y generen gusto. Por eso les encanta los juegos de video.

Cuando un niño presenta alguna de las anteriores características significa que la ejecución de su actuar es disfuncional y, por lo tanto, su atención también es disfuncional.

Martha Lucina Hernández,
creadora de Pedagogía Sana

 

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