Las creencias limitantes

Naciste libre, claro y original, pero tu originalidad fue desdibujada por todas las creencias limitantes, por los juicios y los miedos de todos aquellos que te criaron.

Ahora la voz que te limita para trascender es esa voz que de niño, de tanto en tanto, te iba convirtiendo en una fiel copia de ellos.
Es hora de recuperar tu autenticidad y salir de la sumisión que te encarcela y limita. Fueron muchas creencias limitantes a las que ahora entregas el poder de tu vida e inconscientemente trasciendes en tus hijos.

Veamos algunas de esas creencias limitantes:
- La familia, por ser lo más cercano, es la única que puede ayudar en la vida, pues esa es la que me tocó, así no me sienta bien con ellos.
- Una persona educada no se fija en una sin estudio.
- El dinero es difícil de conseguir, hay que luchar para conseguirlo.
- Cuando tenga mucho dinero voy a ser feliz.
- No me arriesgo a cumplir mis sueños, por miedo a fallar y ser enjuiciado.
- Si me “mato” trabajando, voy a encontrar el éxito en la vida.
- Voy a salir adelante solo con la ayuda de una persona que tenga dinero.
- Naciste pobre y seguirás pobre.
- La letra con sangre entra.
- Ojalá a mis hijos le toque una vida muy dura, para que sepan por lo que yo pasé.
- El sexo se hizo se hizo solo para procrear, no para disfrutar.
- Si tienes éxito, la gente te respetará.
- Tanto ganas, tanto vales.
- Todo lo del pobre es robado.
- Mi hijo debe estudiar en el mejor colegio y, ojalá, sea muy exigente. Ese sufrimiento lo fortalecerá.
- Soy una persona egoísta por pensar primero en mí.
- Mostrarme en mi vulnerabilidad y tristeza me hace débil.
- La familia es más importante que yo.
- La esposa es como la mamá y el esposo es como otro hijo.
- Tengo que casarme, estudiar en la mejor universidad y tener hijos para ser feliz.
- Si no tengo un título universitario no soy nadie.
- Las personas ricas y adineradas son más inteligentes y sabias que las personas no adineradas.
- No tengo nada que le pueda agradar al otro.
- Tengo que ser la hija, madre, esposa y trabajadora perfecta para mostrarle a la sociedad.
- Soy un ser malo; por eso, tengo que alejarme de los que aprecio.
- No puedo ofrecer nada al mundo sin tener un estudio.
- Los hijos son el bastón de la vejez.
- Los ricos se juntan con los ricos, los pobres con los pobres.

Recuerda volver a tu esencia y aprender a amarte.

Martha Lucina Hernández,
creadora de Pedagogía Sana

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