La importancia de la libertad para decidir sobre el futuro: los jóvenes tras terminar la secundaria

La importancia de la libertad es clave para decidir sobre el futuro de los jóvenes tras terminar la secundaria. Efectivamente, elegir una carrera universitaria o la actividad a la que se quiere dedicar en el futuro inmediato es uno de los mayores retos que enfrentan los jóvenes al terminar la secundaria.

Si bien, esa decisión es afrontada por muchos con alegría y entusiasmo, pues lo consideran como un paso fundamental para la proyección de su vida, también es cierto que puede llevar a altos niveles de miedo, angustia, ansiedad y preocupación.

Hasta aquí, el panorama puede resultar normal y tendrá un desenvolvimiento sobre la base de los gustos, aptitudes y talentos de cada quien, pues todos tenemos en nuestro interior un don que es aquel con el que vibramos desde niños. Recuerda que en esa etapa solíamos dedicar gran parte de nuestro tiempo a sentirlo y experimentarlo. La pasábamos cantando, bailando, hablando, queriendo hacer recetas, inventos y mil cosas que nos resultaban apasionantes. Desde ese momento la vida nos estaba mostrando cómo deseábamos poner nuestra energía en esa virtud.

Sin embargo, en muchos casos, los jóvenes no cuentan con la debida libertad para tomar esta decisión. Surgen factores como la presión y las imposiciones familiares o la simple orden de estudiar determinada carrera.

Es común escuchar de casos en los que los jóvenes son forzados a estudiar una determinada carrera con la intención de que en el futuro trabajen en la empresa familiar o por otros motivos como el prestigio y la estabilidad económica.

Pensemos, por un momento, cómo va a vivir un joven que ha sido condicionado a los deseos de sus padres si, por decir algo, desde pequeño se interesó por las artes y trascendió empíricamente en ello, fluía y sentía total regocijo con ellas, desarrollando su talento con mucha dedicación y planificó su vida alrededor de este don.

Obligar a alguien a estudiar una profesión contra su voluntad, sin importar el motivo, solo puede traer consecuencias negativas en la vida de ese joven. Aunque muchos padres consideran que a largo plazo este tipo de imposiciones beneficiarán a sus hijos y que en últimas les están haciendo algún tipo de favor, lo cierto es que les están bloqueando toda energía que nace y trasciende cuando es nuestro don el que proyectamos en nuestra vida.

Resulta evidente que en este caso se está llevando al joven a una vida de frustraciones en la que no podrá desarrollar su potencial, cumplir sus sueños y sentirse pleno y expandir su don, el cual en el futuro probablemente lo llevará a una misión trascendental, pues se le habrá quitado toda libertad sobre esta decisión.

Ante este panorama, es de esperarse que no pueda aprovechar al máximo la vida universitaria, no dedique todo su potencial a las labores académicas y en un futuro esté desilusionado con la vida que lleva, generando tristeza, sensación de fracaso, enfermedades físicas, pues su fluir no fue coherente con su pensar, sentir y actuar, pilares de una vida plena y feliz.

Forzar a un hijo a estudiar una carrera que no desea, a dedicarse a algo que no va con su don, no es más que llevarlo a una vida de insatisfacciones, frustraciones y arrepentimiento.

Por el contrario, permitir que explote sus dones, virtudes y talentos de manera libre y coherente hará de él una persona plena, feliz y llena de sueños que lo motivarán día a día.

Por eso, si no vibras con lo que haces, nunca es tarde para escuchar tu interior y ofrecer tu don al mundo.

Martha Lucina Hernández,
creadora de Pedagogía Sana

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